Hacia una mayor diversidad en el mercado

Desde hace tiempo, existe un debate sobre si hay una excesiva concentración en el mercado de la auditoría. En los últimos meses, a raíz de escándalos en algunos trabajos de auditoría y de nuevos informes emitidos por parte de reguladores y supervisores, dicho debate parece que está, de nuevo, en el punto de mira de los diferentes grupos de interés.

Según el último informe del ICAC[1] sobre la situación de la auditoría en España, en términos de número de sociedades auditadas que cotizan en el mercado continuo, en 2018 el 86% estaba concentrado en cuatro firmas. En el 2016, antes de la entrada en vigor de la nueva regulación que incluía la rotación obligatoria, el porcentaje era del 87%. En el IBEX 35, solamente tres entidades están auditadas en régimen de coauditoría (con dos firmas de auditoría distintas a las cuatro firmas mencionadas anteriormente).

Más allá de nuestras fronteras, la situación no es muy distinta: en Alemania, el 100% de las empresas del principal índice bursátil, DAX30, están auditadas por cuatro firmas; en Reino Unido, el 100% de las empresas del FTSE 100 y el 97% del FTSE 350. En este sentido, la British competition and market supervisory authority (CMA) publicó, hace unos meses, un informe para llevar a cabo una profunda reforma del mercado de la auditoría e impulsar una mayor competencia. Ese mismo objetivo fue uno de los principales motivos que impulsó la reforma de la auditoría de la UE en 2014[2] , que ya alentaba la adopción de la coauditoría.

La coauditoría es la respuesta

Tanto la UE como la CMA coinciden en que la coauditoría puede contribuir a reducir la concentración del mercado. La reforma de la UE ya incorporaba la opción de la coauditoría, aunque habría que analizar si la prórroga del contrato de auditoría (hasta cuatro años adicionales en régimen de coauditoría) que contempla la ley en España es suficiente. Además de reducir la concentración del mercado, algunos reguladores entienden que con la coauditoría la calidad también se vería reforzada.

Entre las medidas recomendadas por la CMA, destaca que la coauditoría sea obligatoria para las empresas del FTSE 350. En dichas coauditorías, al menos uno de los auditores deberá ser una firma distinta a las conocidas como Big Four. Es decir, la CMA cree que es necesario que se mantengan activas de cinco a siete firmas de auditoría en el segmento del FTSE 350 a largo plazo.

Si echamos un vistazo al mercado francés, observamos que la coauditoría obligatoria (para las entidades que presentan cuentas consolidadas y entidades financieras o de inversión en función de su tamaño) existe desde hace más de 50 años. Por esta razón, el mercado de la auditoría en Francia está menos concentrado que en cualquier otra economía de la UE. De hecho, en Francia, 379 auditores distintos tienen mandatos de auditoría en entidades PIE (Public Interest Entity)[3] .

Además, la relación a tres bandas entre los dos auditores y la empresa puede contribuir a que los auditores sean y parezcan más independientes y objetivos. La presencia de dos auditores también aumenta la diversidad de conocimiento y puntos de vista para los órganos y comisiones de gobierno de las empresas.

Por otro lado, la coauditoría puede otorgar una mayor seguridad en la transición de un auditor a otro. El cambio de auditor siempre viene acompañado por un cierto grado de riesgo en la pérdida de conocimientos. Una forma de contrarrestar este riesgo es mediante el nombramiento de un coauditor: puede transmitir el conocimiento y experiencia al nuevo auditor de forma estructurada.

El argumento más habitual en contra de la coauditoría es que puede suponer un trabajo redundante y, por tanto, incrementar los costes. Sin embargo, una coauditoría no es la misma auditoría realizada dos veces. En realidad, las dos firmas se reparten las actividades entre ellas y emiten una única opinión de auditoría sobre los estados financieros consolidados (haciendo las oportunas revisiones cruzadas). Los honorarios de auditoría en Francia, en general, no son mayores que en otros países.

Es evidente que se necesitará de una legislación decidida, tanto a nivel nacional como europeo, en favor de la coauditoría y de una profunda reflexión por parte de todos los actores de la industria para incrementar la competencia en el mercado de la auditoría. Y la coauditoría por sí sola no será suficiente para prepararnos para los desafíos que la profesión deberá afrontar en el futuro. Sin embargo, sí es un elemento clave para una reforma sostenible que tenga como objetivo estimular la competencia.

[1] ‘Situación de la auditoría en España 2019’, publicado por el ICAC en julio de 2019.

[2]   Directiva 2014/56/UE y Reglamento (UE) 537/2014, de 16 de abril de 2014.

[3]Monitoring of the statutory audit market Report’, publicado en Francia en junio de 2019 por el High Council of Statutory Auditors.

Artículo publicado en el periódico Expansión el 12/02/2020 por Antoni Bover, presidente de Mazars en España y miembro del Group Executive Board de Mazars a nivel internacional

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