Mazarians stories: Una experiencia deportiva tan dura e intensa como gratificante

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Germán Alonso-Alegre, abogado y socio de Mazars, nos cuenta su experiencia de hacer realidad lo que llevaba tanto tiempo rondándole la cabeza, hacer un ironman (3,8 kms. nadando, 180 kms. en bici y 42 kms. corriendo).

"Mi afición por estas cosas comenzó hace más de 15 años, cuando todavía no estaba tan de moda eso de correr", nos comenta Germán. "Una moda estupenda, todo sea dicho. Por aquella época empecé a correr maratones con mi gran amigo y compañero de despacho Antonio. Desde entonces habremos corrido unas 22 maratones y dos ultra maratones de 100 Kms., casi todas ellas juntos".

Pero la verdad es que también desde hacía bastante tiempo me rondaba la idea de hacer un ironman. Como sabéis, un ironman es un triatlón que se compone de tres disciplinas en sus distancias máximas: 3,8 kms. nadando, 180 kms. en bici y los 42 kms. de una maratón corriendo, todo seguido, lógicamente. Me atraía mucho pero lo veía muy complicado o casi imposible, dado que de los tres deportes, yo no había practicado casi nunca dos de ellos, natación y bici.

No obstante, y probablemente motivado en parte por la crisis de los 50, decidí que, o lo hacía ya, o no lo hacía. Así que con un año de antelación me inscribí y me di justo ese tiempo para prepararme. Tres días por semana me metía en la piscina a las 8,00 de la mañana, con una grandísima pereza, y los días que buenamente podía, que no eran tantos, me iba a hacer bici estática o ciclobici (spinning) a un gimnasio a la hora de comer. Luego los fines de semana es cuando intentaba hacer tiradas largas en la bici de carretera. El correr lo dejé de lado, confiando en que las maratones pasadas me ayudaran a hacer la del ironman sin grandes complicaciones. Y es que realmente mi mayor preocupación eran los diversos tiempos de corte que había en cada disciplina (porque si nos los cumplías te iban echando), sobre todo los de la natación y la bici, que al menos a mí me resultaban muy duros, al no tener nada de experiencia en esas modalidades. Pero creo que esos tiempos de corte es lo que hizo que me preparara con mayor intensidad.

Así que así llegué el pasado 7 de octubre a Calella (Barcelona) con una gran ilusión, esfuerzo y constancia, que probablemente son con las tres cosas con las que se puede conseguir casi todo lo que depende de uno mismo

El día nos trajo un ambiente increíble, un mar tremendo con olas de casi dos metros y una jornada muy lluviosa. La natación, después de tomarme dos biodraminas para no marearme por las olas, la pude hacer en una hora y media, la bici en 7 horas (pude cumplir en ambos deportes los tiempos de corte parciales) y la maratón final con las pocas fuerzas que me quedaban en algo más de 5 horas y media, lo que junto a las transiciones me llevó a un tiempo global de 14 horas y 48 minutos (casi una hora menos del tiempo de corte final, lo que para mí era todo un éxito).

Al final solo puedo decir que por supuesto que mereció la pena. Pocas veces volveré a tener una experiencia deportiva tan dura e intensa, pero tan gratificante. ¡Una auténtica gozada!

¡Enhorabuena Germán!

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