¿Cómo lograr el equilibrio entre la digitalización y la cultura corporativa?

Los avances digitales y tecnológicos han aportado grandes beneficios a las empresas en todo el mundo. Con la digitalización hemos conseguido llegar más fácilmente al cliente y mejorar la comunicación, impulsar la inteligencia artificial, desarrollar nuevas soluciones y herramientas, así como, a través de algoritmos, ser capaces de tratar ingentes cantidades de datos de gran utilidad, que nos ayudan a tener una mayor visibilidad sobre la dirección empresarial.

Para que una estrategia digital tenga éxito, es necesario asegurarse de que los profesionales encargados de desarrollarla estén alineados con las últimas regulaciones y disrupciones. Si la empresa tiene dificultades en este campo, contar con la infraestructura correcta y cambiar la mentalidad de los profesionales nos ayudará a superar los desafíos asociados con la estrategia digital.

Riesgo #1: Descuidar la cultura del negocio

Gestionar a los profesionales en todo lo relativo a la transformación digital, y los cambios que puede provocar, puede ser más difícil que la toma de decisión sobre las propias tecnologías. Algunas empresas pueden adoptar un down approach, lo cual es importante especialmente cuando el accionista principal necesita poner en valor los beneficios que aporta la digitalización.

Impulsando la visión desde la dirección para crear una ‘cultura de cambio’, se puede prestar apoyo a todos los aspectos de la transformación digital de una empresa. Es esencial contar con una dirección fuerte e inspiradora.

 

Riesgo #2: Ignorar el talento

Es importante que la dirección de la compañía reconozca el talento existente dentro de la firma. Esto puede incluir a los ‘millennials’, que cuentan con la energía, inspiración y conocimiento a la hora de dirigir las iniciativas digitales. Reconocer y desbloquear estas capacidades ayuda a reducir el posible gap de conocimiento entre los profesionales más jóvenes y aquellos con más años de experiencia.

Adicionalmente, crear un ecosistema digital, asociándose con startups, centros de investigación, institutos educativos o redes empresariales, por ejemplo, también ayuda a estimular el nivel de conocimiento e impulsar el proceso hacia la digitalización.

 

Riesgo #3: Falta de una visión clara

Al adoptar la digitalización, es importante contar con una visión clara a largo plazo, abordando los retos que puedan afectar a la planificación estratégica y a los objetivos empresariales. Es necesario abordar los problemas, tanto interna como externamente, analizándolos desde una perspectiva práctica y de costes.

Al valorar los factores externos, se debe comprender lo que esperan los clientes y considerar lo que hace la competencia. A nivel interno, es importante que los profesionales compartan los mismos valores para que, al implementar la visión, todo el mundo esté alineado.

 

Riesgo #4: Buscar razones para no actuar

Para muchos, la idea de implementar nuevas tecnologías puede ser desalentadora, al considerar que es demasiado complejo, demasiado costoso y, en general, no estar seguros de si realmente será beneficioso para la empresa. Este planteamiento puede provocar que se decida mantener el enfoque tradicional, en vez de centrarse en qué elementos de la nueva tecnología y la digitalización pueden adaptarse mejor al negocio y pueden cubrir las necesidades identificadas.

Incorporar elementos como la inteligencia artificial, el blockchain o la robotización de procesos, que pueden ofrecer mejores perspectivas empresariales, ayuda a crear el impulso necesario dentro de la empresa para avanzar en los planes de digitalización. Adoptar nuevas tecnologías y la digitalización en sentido amplio ofrecerá más formación y conocimiento a los profesionales, aumentando así su productividad, motivación y satisfacción.

 

Riesgo #5: Centrarse en los costes

Algunos pueden creer que lleva años acceder e implementar nuevas tecnologías en un negocio y que supone enormes costes, lo cual puede crear actitudes negativas entre los profesionales de la compañía. Sin embargo, el desarrollo de nuevas tecnologías implica calendarios de implementación concretos y limitados en el tiempo y la reducción drástica de costes.

Las soluciones tecnológicas basadas en la nube son rentables y su acceso es rápido y fácil, por lo que el coste y el esfuerzo dejan de ser un problema.

Las empresas deberían poder ver ya la digitalización como una buena inversión.

 

Riesgo #6: Ignorar la cadena de valor

Inevitablemente, tanto nuestros clientes como proveedores utilizarán programas similares de digitalización, lo cual podría causar un conflicto en caso de la utilización de distintas plataformas.

Colaborar con los clientes y proveedores sobre los planes digitales nos ayuda a asegurarnos de que las tecnologías adoptadas se adaptan perfectamente a nuestra empresa, así como a toda la cadena de valor. Una buena alineación con los clientes y proveedores en relación con los planes tecnológicos también nos ayuda a determinar en qué programas de digitalización debemos centrarnos inicialmente.

 

Riesgo #7: Subestimar las oportunidades

Los aspectos prácticos de abordar los desafíos a corto plazo de la digitalización a menudo conllevan ignorar las oportunidades a largo plazo. Sin embargo, al reconocer los beneficios de la digitalización sobre el negocio, es posible ver claramente cómo mejorarán los sistemas y procesos.

Por ejemplo, trabajar sobre cuadros de mando o combinar diferentes fuentes para que los datos tengan más sentido puede hacer que las empresas aumenten su control y sean capaces de predecir el éxito de los desarrollos futuros y el comportamiento de los clientes, así como aportar mejores márgenes en el negocio. Por todo ello, es importante no subestimar las posibilidades.

Al crear una cultura corporativa que adopta la digitalización, así como el ser capaz de aprovechar las oportunidades que ofrece, las empresas pueden ser más eficientes para mantenerse por delante de su competencia y abrir nuevas oportunidades para crecer y expandirse.

 

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